Leishmaniosis en perros: cómo prevenirla en España (repelentes, vacuna y test)

La leishmaniosis es una de las enfermedades más graves que puede contraer un perro en España, y se previene sobre todo evitando que le pique el flebotomo, el pequeño insecto que la transmite. La protección más eficaz combina tres cosas: un repelente durante toda la temporada de riesgo, buenos hábitos al atardecer y un test anual. La vacuna puede ser un complemento, pero no sustituye al repelente.

Qué es y cómo se contagia

La causa un parásito microscópico, Leishmania infantum, que se transmite por la picadura del flebotomo: un insecto parecido a un mosquito, más pequeño, de color claro y silencioso, que pica sobre todo desde el atardecer y durante la noche.

  • No se contagia por convivir con otro perro, por jugar con él o por lamerse.
  • El perro es el principal reservorio del parásito. Las personas también pueden infectarse por la picadura del flebotomo, aunque es poco frecuente; proteger al perro también ayuda a proteger a la familia.
  • Desde la picadura hasta los primeros síntomas pueden pasar meses o incluso años.

Dónde y cuándo hay más riesgo

La leishmaniosis es endémica en buena parte de España. Tradicionalmente el riesgo ha sido mayor en la costa mediterránea, Andalucía, Extremadura, el centro peninsular (incluida la Comunidad de Madrid) y Baleares, pero hoy se registran casos en casi todas las provincias (Periódico de Ibiza).

Los flebotomos están activos sobre todo de primavera a otoño, en los meses cálidos, pero con inviernos suaves la temporada se alarga, y en zonas cálidas los veterinarios recomiendan cada vez más protección todo el año (Qué!).

Síntomas que debes conocer

La enfermedad puede afectar a la piel y a órganos internos. Los signos más típicos son:

  • Pérdida de pelo alrededor de los ojos (como unas "gafas"), en las orejas o el hocico.
  • Descamación (caspa), piel seca y heridas que no curan, sobre todo en orejas, codos y puntas.
  • Uñas que crecen demasiado o de forma anormal.
  • Pérdida de peso, cansancio y menos ganas de jugar.
  • Sangrado por la nariz, cojeras o problemas en los ojos.
  • En fases avanzadas, beber y orinar mucho, por la afectación del riñón.

Si tu perro tiene alguno de estos signos, pide cita: el diagnóstico se hace con un análisis de sangre.

Cómo prevenirla, paso a paso

1. Un repelente durante toda la temporada

Es la medida más importante. Sirven los productos que repelen al flebotomo, no solo los que matan pulgas y garrapatas:

  • Collares (por ejemplo, con deltametrina o con imidacloprid + flumetrina): protegen varios meses, según el producto. Algunos tardan unos días en hacer efecto, así que pónselo antes de que empiece la temporada.
  • Pipetas con permetrina (sola o combinada): duran unas 3–4 semanas. Hay que renovarlas puntualmente y evitar bañarlo justo antes y después de aplicarlas.

Sigue siempre las indicaciones del prospecto y de tu veterinario, que te dirá qué producto conviene según la edad, el tamaño y si tu perro se baña a menudo. Los comprimidos antiparasitarios no repelen al flebotomo, así que no protegen frente a la leishmaniosis.

Importante si convives con gatos: la permetrina es muy tóxica para los gatos. No uses nunca en un gato un producto para perros y evita que el gato duerma pegado al perro o lo lama en los días siguientes a ponerle la pipeta.

2. Hábitos que reducen las picaduras

  • Evita los paseos largos al atardecer y por la noche en los meses de más riesgo.
  • Que duerma dentro de casa, no en el jardín ni en la terraza.
  • Pon mosquiteras de malla fina en las ventanas: el flebotomo es tan pequeño que atraviesa algunas mosquiteras normales.
  • Mantén el jardín limpio de hojas, restos vegetales y estiércol, donde se crían estos insectos.

3. Un test una vez al año

En zonas de riesgo es habitual hacer un test de leishmania una vez al año, normalmente al principio o al final de la temporada. Detectar la infección pronto permite tratarla antes de que dañe órganos como el riñón.

4. La vacuna, como complemento

Existen vacunas autorizadas frente a la leishmaniosis para perros a partir de los 6 meses, con un refuerzo anual. La protección completa empieza unas 4 semanas después de vacunar, y la dosis cuesta unos 30–40 €, a lo que hay que sumar la consulta (Selectra).

La vacuna no impide que el flebotomo pique: reduce la probabilidad de que el perro desarrolle la enfermedad. Por eso debe combinarse siempre con el repelente. Antes de vacunar, el veterinario suele hacer un test para comprobar que el perro no está ya infectado. Pregúntale si en tu caso compensa, según la zona donde vives y el estilo de vida de tu perro.

¿Tiene tratamiento?

Sí. Existen tratamientos que controlan la enfermedad y permiten que muchos perros lleven una vida normal durante años, aunque en la mayoría de los casos el parásito no desaparece del todo y requiere revisiones periódicas de por vida. Cuanto antes se diagnostica, mejor es el pronóstico, y por eso es tan útil el test anual.

Preguntas frecuentes

¿Mi perro me puede contagiar la leishmaniosis?

No directamente: no se transmite por tocarlo, por sus lametazos ni por convivir con él. Hace falta la picadura de un flebotomo. Proteger al perro con repelente reduce además el riesgo para toda la familia.

Si vacuno a mi perro, ¿puedo dejar de ponerle el collar o la pipeta?

No. La vacuna no evita las picaduras; solo reduce la probabilidad de que la infección acabe en enfermedad. El repelente sigue siendo la base de la prevención.

¿Los perros de ciudad también tienen riesgo?

Sí, aunque suele ser menor que en zonas rurales, con huertas o con animales. Los flebotomos también viven en parques, jardines y afueras de las ciudades, así que en zonas de riesgo conviene proteger a todos los perros.

¿Los gatos pueden tener leishmaniosis?

Pueden infectarse, pero es mucho menos frecuente que en perros. Nunca uses en un gato productos para perros con permetrina, porque son muy tóxicos para ellos.

Este artículo es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Si tienes dudas sobre la salud de tu mascota, consulta con tu clínica.

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